El proyecto tendrá un coste estimado superior al millón de euros.
Las evaluaciones realizadas tras el incendio del pasado 18 de marzo han concluido que el puente del Paseo de la Ilíada debe ser demolido. El informe técnico elaborado por el departamento de Espacio Público y Barrios determina que los daños estructurales ocasionados por el fuego son de tal magnitud que la reparación no es viable. Aunque el colapso no es inminente, la redistribución de tensiones en la estructura genera un nivel de incertidumbre inaceptable desde el punto de vista de la seguridad.
Desde el primer momento, el Ayuntamiento ha trabajado en coordinación con los distintos servicios municipales para evaluar la situación y garantizar la seguridad en la zona. Se adoptaron medidas inmediatas, como el cierre total de la infraestructura al tráfico rodado y peatonal, la señalización del área afectada y la coordinación con las empresas de servicios para evaluar el estado de sus instalaciones. Además, se establecieron rutas alternativas para minimizar el impacto en la movilidad de la ciudadanía.

La concejala de Espacio Público y Barrios, Beatriz Artolazabal, ha subrayado que “la seguridad es nuestra prioridad. No podíamos correr ningún riesgo con una infraestructura tan dañada, y la única opción viable es la demolición y construcción de un nuevo puente que garantice la estabilidad y funcionalidad necesarias para la ciudadanía”.
El Ayuntamiento ha decidido llevar a cabo una licitación única que incluirá tanto la demolición del puente actual como la construcción de uno nuevo, con el objetivo de agilizar los plazos y ofrecer una solución integral y definitiva para la zona. La inversión prevista para este proyecto supera el millón de euros, financiados mediante créditos de compromiso.

En cuanto a los plazos, aunque aún faltan informes hidrológicos y geológicos clave para la planificación final del proyecto, el Ayuntamiento estima que la duración total, incluida redacción del proyecto, licitación y obras, podría superar los 24 meses. Artolazabal ha explicado que “somos conscientes de las molestias que esta situación genera en la ciudadanía, pero estamos trabajando con la mayor diligencia posible para reducir los plazos sin comprometer la seguridad ni la calidad del proyecto”.
El nuevo puente no solo sustituirá al dañado, sino que estará diseñado con los estándares más avanzados en materia de seguridad y funcionalidad. Además de garantizar la estabilidad estructural, se estudiará la mejor forma de reubicar las instalaciones de los servicios que discurrían bajo el puente dañado, como las redes de gas, electricidad, agua y recogida neumática de residuos, asegurando su correcto funcionamiento en el futuro.
“La nueva estructura no solo resolverá el problema actual, sino que nos permitirá contar con un puente moderno y adaptado a las necesidades de nuestra ciudad”, ha concluido la concejala.

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